Mercado de Ric, una vuelta a la compra cálida y degustativa

Artículo por Lorena Yunquera, Fotografías de Sheila López

>> ¿Quién da la vez?, ¿por favor, detrás de quién voy?…”  Esa era una expresión habitual en muchos mercados de España y que hoy en día está en deshuso, era una forma corta y educada para saber qué turno te tocaba.

>> Hoy día dos emprendedores en el centro de la zona más cotizada de Zaragoza utilizan esta expresión como eslogan, un reclamo que se puede ver desde la vitrina y que anuncia la presencia del Mercado de Ric.

Manuel y Gonzalo nos abren las puertas de su mercado para contarnos cómo ha sido su aventura desde que abrieron hace dos años y medio. Estos emprendedores maños quisieron cambiar el rumbo de sus vidas profesionales, pasaron del ámbito notarial y comercial respectivamente, para ser tenderos ¡como los de toda la vida!. Su ilusión era reavivar un mercado tradicional, como lo es el mercado París de la calle León XIII de Zaragoza, para así introducir su concepto de compra y consumo del producto en un mismo establecimiento pero, por motivos legales, esto no fue posible. Sin embargo, los impedimentos del camino no les detuvieron, tampoco sus ganas de emprender y decidieron confeccionar su propio mercado, como los de antaño. Así nació el Mercado de Ric, situado en la Calle Pedro Maria Ric nº 25, en pleno centro de Zaragoza.

Es un concepto que se puede ver en otras ciudades como Madrid o Barcelona pero que todavía no había llegado a la capital maña. El punto diferenciador respecto a otros comercios es que se caracteriza por ser una tienda de alimentación o ultramarinos donde se puede comprar productos de alimentación propios de los puestos de un mercado (panadería, frutería, charcutería, vermutería, ultramarinos, encurtidos y salazones) y degustarlos en el momento disfrutando así de un agradable ambiente. El producto que se trabaja y elabora en el local es el mismo que uno puede comprar y llevarse a casa, como es el caso de las banderillas, un guardia civil, sardinas, etc. Apuesta por un producto local y de cercanía, como es el caso del aceite de oliva virgen extra de la marca Molino Alfonso de Belchite o el pan artesano de horno de leña del panadero Juan Carlos, de Maria de Huerva.

El concepto

Quieren alejarse de la idea de tienda gourmet y ser reconocidos como una tienda de barrio, con un trato cercano, con muy buenos productos y buena relación calidad-precio, siendo su experiencia profesional la mejor guía para aconsejar al consumidor. Según nos cuentan, en el tiempo que llevan abiertos, se han ido adaptando a las necesidades de sus clientes, ya que la atención es muy personalizada. Tienen un amplio horario que cubre desde el desayuno, el vermú hasta las meriendas. Cuenta con un servicio de comida casera y saludable para llevar o tomar en el local, muy útil para el día a día, tanto si trabajas en la zona como si un día estás perezoso y no te apetece cocinar.

Pero en la cotidianeidad no se queda todo, les gusta dar a conocer a sus productos en eventos especiales, catas, degustaciones, maridajes, entre otros; que sea el propio cliente quien pruebe de primera mano los alimentos que ahí se consumen. Además, ponen a disposición del local para eventos privados: cumpleaños, celebraciones, reuniones, cenas de empresa o familiares, así disfrutar a puerta cerrada en un entorno con total intimidad ¡y como en casa!

El Espacio

La ilusión con que empezaron el proyecto se respira en el ambiente. Cuidan los detalles y todo está pensado para recordar aquellos mercados de barrio, con sus diferentes secciones y puestos. La anterior actividad del local fue una discoteca por lo que la reforma fue integral. Es un espacio común que confluyen diferentes áreas, como es la zona de la barra, la sección de encurtidos, la panadería o las estanterías con productos, situado junto a un gran escaparate. Hay mesas distribuidas en los laterales, lo que permite un mejor ambiente tanto para el que va a comprobar como para el que degusta ahí mismo los productos.

En el espacio se juegan con dos ideas, la de mercado/tienda, con un aspecto más comercial, pero también con la cercanía y calidez de un hogar. Esta mezcla de conceptos es conseguida mediante el uso de embaldosado blanco con las juntas de cemento oscuro, el suelo de hormigón, lámparas colgantes metálicas y mobiliario de madera que logran mantener una coherencia y unidad a lo largo del espacio. Combinan aspectos más industriales, como son las cámaras refrigeradas o barras metálicas con objetos más caseros de estética vintage, como es el caso de un sifón de soda y los cuadros decorativos, recordando a esa mezcla que existe en los mercados tradicionales. Predominan los colores claros y la madera, que genera un ambiente más cálido y acogedor. Tiene toques vegetales que proporciona una sensación de frescura y naturalidad. Existen una variación de rótulos colgados del en el techo con tipografía que era comúnmente usada en los diferentes puestos, lo que ayuda a situarnos y ambientarnos en la idea de mercado.

Todo detalle que se aprecia en el comercio va acompañado de una identidad gráfica, acorde con sus premisas. Para ello, contaron con la ayuda de la diseñadora Jana Bersabe quien supo ver lo que Manuel y Gonzalo querían transmitir. Cuenta con un logotipo tipográfico, de formas rectas y cuyo concepto está inspirado en los sumatorios de los tickets clásicos. Este va acompañado en las diferentes aplicaciones con ilustraciones con una estética más tradicional y manual, reflejando el espíritu del mercado. ¿Quién da la vez? Es la frase que fue colocada con vinilo en el escaparate, siendo este instalado durante las obras de remodelación para generar cierta expectación, lo que iba a ser algo provisional, quedó como un reclamo llamativo para quien pasea por la calle.

No cabe duda que es entrar en el Mercado de Ric y nos inunda un sentimiento de nostalgia, cuando el ir a comprar era más que una simple tarea que hacer, era más bien un momento de socializar, entablar relación con los vecinos, aprender con el tendero, disfrutar de las anécdotas del día a día o simplemente dar un paseo por el barrio. La tiranía de las grandes superficies y la proliferación de tiendas de alimentación poco alimenticias ahogan al pequeño comercio y a la vida que surgen en los barrios. Es por ello, que Manuel y Gonzalo quieren poner todo su esfuerzo y ganas para que las tiendas de barrio no desaparezcan, quieren verse envejeciendo en su mercado, quieren seguir creando historias junto a sus vecinos.

Si te ha gustado este artículo, puedes visitar nuestro anterior post dedicado a Café Nolasco.