Relación entre cliente y diseñador

por Marta Asensio y Gerardo Maza


Ilustración de Laura Izquierdo

En el mundo del diseño, y en general la cultura de la imagen, dependemos en gran parte de lo que los demás piensan sobre nuestro trabajo. Por eso en el artículo del mes hablaremos sobre la relación entre el diseñador y el cliente. Y es que hablar es fundamental. La escucha activa y el lenguaje crean vías de comunicación que nos permiten crecer como profesionales y como personas. 

Cuando empiezas a trabajar como diseñador, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena, salvo casos excepcionales, tu trabajo como profesional es por regla general inseguro, independientemente de la calidad de tu trabajo.

Exponer tus propuestas ante el cliente necesita una explicación precisa de cada uno de tus argumentos, argumentos que te han llevado a tomar decisiones en el proceso creativo que has realizado previamente a la exposición, muchas veces la conexión que generas con tu cliente dependerá de la seguridad, aspecto que solo el tiempo y la experiencia te otorgarán; de repetir una y otra vez la presentación de tus proyectos delante de quienes lo encarguen.

El cliente medio en España tiene muy poco o nulo conocimiento del proceso creativo que conlleva un proyecto de diseño, lo cual le lleva a minusvalorar el trabajo realizado. Es deber del diseñador ayudarle a saber lo que quiere. No es cierto que todas las veces el cliente sabe lo que quiere, muchas veces  tu tienes que ayudarle a identificar lo que realmente necesita.

“Muchos diseñadores olvidan su función dentro del proceso, creen que diseñar es crear según sus propios gustos y necesidades”

Cuando un diseñador se enfrenta a un encargo se enfrenta a todos sus complejos y a todas las malas prácticas de un gremio que posee muy pocos canales de comunicación entre los mismos profesionales, por lo que defender cada decisión tomada ante el cliente parece una tarea titánica. Realmente diseñar es muchas veces lo que menos importancia tiene cuando la relación con el cliente no va bien por lo que mantener una coherencia como profesional desde el principio hasta el final es realmente el mejor amuleto.

El diseñar no es solamente diseñar, sino que implica toda una serie de procesos que van desde saber venderte, crear una estrategia para tu proyecto, saber defender tus ideas ante el cliente, crear un clima de confianza entre ambas partes, saber escuchar y lograr un equilibrio entre lo que busca el cliente y lo que el diseñador quiere proyectar para él.

Muchos diseñadores olvidan su función dentro del proceso, creen que diseñar es crear según sus propios gustos y necesidades y olvidan que están siendo contratados para traducir las necesidades de un cliente que deposita su confianza, dinero y tiempo en sus manos; y es allí cuando la relación cliente – diseñador empieza a desconectarse.

A continuación te dejamos unos tips para que no pierdas la conexión con tu cliente.

Identificar necesidades

El diseñador deberá ser un experto en la escucha activa, en descifrar las necesidades del cliente y lograr mediante referencias identificar realmente el objetivo al que se quiere llegar.

Creación de un presupuesto

Proyectar las tareas concretas que llevará realizar el proyecto, desde la investigación, recopilación de información, busqueda de referencias hasta la presentación de propuestas, proceso de bocetación, digitalización y en caso de que sea requerido la impresión, producción o implementación o seguimiento del proyecto una vez terminado.

A Partir de las tareas concretas es importante determinar un precio a una hora de tu trabajo y presupuestar en horas todas las tareas que tendrás que realizar.

Diseño de un briefing

Recopila toda la información que puedas del proyecto, tanto aspectos técnicos como al público al que va dirigido, redactalo junto al cliente y síguelo como un guía espiritual, realmente es el contrato de satisfación que harás con quién te encarga el trabajo y será quien te ayude a soportar tus argumentos.

Presentación de propuestas

No te vuelvas loco presentando más de dos propuestas, dichas propuestas deberán estar contempladas en el presupuesto, no hagas propuestas gratis, llevan su tiempo de elaboración y deberán ser retribuidas por ello.

Modificación de propuestas

Recoge todas las modificaciones que el cliente te exija, recuerda que para él ese encargo representa su confianza en ti.

Entrega de proyecto

Una vez terminado el diseño encargado, deberás entregar todo lo pactado (archivos, impresiones, maquetas, prototipos, etc) y permítele ver que estarás dispuesto a volver a trabajar con él.

A pesar de que nos hayamos atrevido a darte un par de consejos de buenas prácticas para la relación con cliente, esto no quita para avisarte que no tengas miedo a abandonar cualquier relación con un cliente que no respete tu tiempo, tu trabajo o tu profesionalidad. A estos clientes se les denomina “Cliente tóxico”. A continuación te enlistamos las características que te ayudarán a detectar a un cliente tóxico:

No le gusta tu presupuesto

Si crees que tu precio es justo, no dejes que te pidan rebajas, si pide mucha rebaja de dinero no es buena señal.

Actitud “fantasma”

Es el típico cliente que te promete el cielo y presume de tener dinero pero cuando ve tu presupuesto solo encarga menos de la mitad de lo que te había hablado al principio, además te regatea cada céntimo. ¡Huye de él!

Actitud dominante

Los clientes tóxicos siempre están convencidos de que tienen razón, quedan insatisfechos siempre y cuestionan el trabajo que haces en cada momento, si te topas con alguién así es que no confía en tí. Algunos se comportan como tu jefe aunque no lo son.

Incumplidor/a

Llega tarde siempre, no cumple con los tiempos señalados mientras que tu si lo haces.

Cliente urgente

Te dan plazos muy cortos de tiempo y les da igual que entregues tu trabajo un fin de semana, ellos quieren las cosas para ayer.

Incomunicado/a

Si un cliente no demuestra su interés y siempre está ocupado/a y es imposible contactarle por teléfono o correo electrónico, abandonale, el proyecto huele muy mal.

Un buen cliente busca hacerte sentir bien y jamás te hará sentir mal, si te sientes minusvalorado abandona el barco. Si un cliente no te gusta, no hagas el mal a otro colega y no le recomiendes a otro profesional al que estimes.

La comunicación y el respeto mutuo son la base de la relación entre cliente y diseñador. Un diseño, proyecto o producto será mejor en la medida en la que las partes se impliquen. Lo mejor del mundo es Co-crear.