Los campos de acción en el diseño

Texto por Gerardo Maza. Ilustración Álvaro Castro.

Ilustración Álvaro Castro.

La práctica del diseño está en constante cambio ya que al estar ligada a las  transformaciones tecnológicas las distintas áreas de acción están en continua alteración.

Cuando hablamos de campos de acción nos referimos a los escenarios, especialidades o contextos en los que el diseño actúa, estas pueden ser la moda, la gráfica, el interiorismo, la interactividad, el diseño de producto o todas aquellas derivadas de estas, como el diseño de complemento de moda, el retail design, el diseño editorial, etc.

La era digital avanza a pasos de gigante día tras día y algunas especializaciones del diseño se han visto obligadas a evolucionar, mientras que otros mueren en la resistencia al cambio.

¿Campos o parcelas?

Hay diseñadores que creen que solo hay una sola profesión de diseño, esta perspectiva hace que el diseño se vea como un gran terreno para construir con muchas parcelas en donde se puede actuar, que el diseño es uno solo y por ello no debe dividirse en ninguna especialidad y que lo único realmente diferenciador son las especificaciones técnicas, los procedimientos y las herramientas.

Por otro lado hay quienes creen que las especializaciones contribuyen a la especialización de los productos y servicios, favoreciendo así la labor del diseño y a las distintas visiones sobre la profesión convirtiendo todo el gremio en algo rico y diverso.

Sea una cosa u otra está claro que ambas visiones se proyectan siempre en que la colaboración entre distintos campos o parcelas de acción es fundamental para crecer como profesionales y optimizar la producción.

El tiempo parece darle la razón a quienes piensan que la especialización en los distintos campos del diseño hacen que el trabajo de un diseñador u otro se diferencien entre sí y que todo esto favorezca a la confección de servicios y productos con mayor calidad.

Especializarse

Cuando hablamos de parcelas o campos cada estudio o diseñador concibe su trabajo desde distintas ópticas, pero sin duda en los últimos años el tema de la especialización atañe también a las profesiones del diseño; tal vez por mercado, por atención especializada o por pragmatismo muchos deciden presentar sus servicios de una forma más clara y directa.

Alberto Puértolas de Numéricco hablando sobre el valor de la especialización en entrevista con nuestra revista apuntó: “Si. Creemos que a pesar de que nosotros intentamos ofrecer un servicio integral, al fin y al cabo tienes que ser bueno en algo. Tienes que poder decir esto es lo mio. Nosotros hacemos diseño gráfico, diseño web, marketing… pero al final, ¿que es lo que hacemos bien? Proyectos digitales, pues esa es nuestra especialización. Tienes que saber trabajar en varios ámbitos pero destacar en alguno”.

También Paula Pisa del estudio Pisa Moreno en otra de nuestras entrevista apuntaba sobre la especialización lo siguiente: “Nosotros nos hemos especializado a lo largo de nuestra carrera en retail porque sólo hemos trabajado con pequeño comercio. Ese tipo de sector requiere una especialización muy concreta. No sólo hay que tratar lo arquitectónico o el interiorismo, sino además la parte de la comunicación llevada al espacio. No es algo que hayamos decidido, es algo que nos lo ha dado la experiencia. Somos expertos en esto, porque sólo nos dedicamos a esto. Sabemos comunicar al cliente final porque todo lo hacemos pensando en él, el exterior, el interior y por supuesto lo que mejor se nos da es la presentación del producto o servicio que no es nada fácil de hacer”.

La tendencia actual es que las grandes especialidades que hoy conocemos: diseño gráfico, diseño de producto, diseño de interiores, diseño web y diseño de modas y que dieron paso a los distintos campos que hoy conocemos como el caso del diseño de calzado que parte del diseño de modas ahora está dando paso al surgimiento de nuevas especializaciones como por ejemplo al diseño de deportivo para jugar baloncesto, es decir que iremos a una mayor especialización que la actual con el objetivo de conocer mejor las necesidades del usuario y ofrecer mejores soluciones.

La pantalla o el Handmade

El diseño posee prácticamente un objetivo esencial, este es el resolver problemas y necesidades que intervienen en el bienestar del ser humano, ya sea el diseñar un espacio confortable como una cocina o hacer accesible y atractivo algunos datos de interés para un público específico como una web o una app, sin embargo quien mide la satisfacción de un “buen diseño” es quien lo usa. El usuario es quien determina si se siente identificado con el producto o servicio diseñado, a esto se le llama ‘experiencia de usuario’.

Y si hablamos de la experiencia de usuario nos surge otra división a partir de la cual los campos de acción se podrían clasificar: el campo virtual y el presencial, es decir lo on-line y lo off-line.

Como ya he apuntado antes, la tecnología y la interactividad va muy rápido y el diseño combinado con la tecnología desarrolla nuevos escenarios. El diseñador web, el diseñador de aplicaciones móviles, el diseñador de servicios, el diseñador de videojuegos y todo lo relacionado con el diseño y el internet de las cosas parecen conceptos cada vez más usados en la cotidianidad de un estudio o taller de diseño.

La interconectividad hace parte ya del valor de la funcionalidad de muchos productos y servicios, eso hace que el factor de la innovación implique una transformación en los procesos creativos de muchos diseñadores. El diseñador de producto ya no puede solo diseñar una lámpara común, ahora esa lámpara tiene que ofrecer un puerto usb para cargar el teléfono móvil o que su luz sirva para hacer unos selfies igual que los filtros de Instagram.

Sin embargo, el mundo hiperinformado e interconectado es solo una parte de él, todavía hay varias generaciones que el mundo del internet y las plataformas on-line quedan lejos de su realidad cotidiana, para ellos el mundo off-line es lo más importante.

También es cierto que actualmente los llamados ‘exconectados’ o ‘desconectados’ surgen como un movimiento contracorriente a las redes sociales para socializar como antaño. Ambos grupos: las personas adultas y los nostálgicos en relaciones humanas valoran la presencia, los objetos, los materiales y todo un sin fin de experiencias que no están en internet y que tienen un hueco en el mercado para que los diseñadores proyecten productos y servicios que tengan un carácter más humano y personal.

En este sentido Javier Bueno de Siroko Studio apuntaba en la entrevista que realizamos hace unos meses sobre el diseño del futuro que el diseño no podía perder la esencia del handmade: “Será más digital, yo creo. Enfocado a las nuevas tecnologías y aplicaciones. Habrá nuevos recursos, nuevas técnicas, nuevos programas. Pero esperamos y deseamos que no se pierda el proceso manual”

Lo que apuntaba Javier Bueno en nuestra entrevista pone en valor el lado artesanal en el proceso creativo, ya que según muchos el diseño sin su autor no se logra a entender completamente, sin el diseñador la historia detrás del objeto o de la comunicación se pierde.

Los campos de acción, la especialización y el trabajo en pantalla o hecho a mano solo nos hace reflexionar una vez más en la importancia y la responsabilidad del diseñador frente a la sociedad y que con independencia de su punto de vista a la profesión la hace rica la diversidad procesos y de opciones de ver el mundo.